Nota de opinión: Una pandemia de contradicciones


En medio de un momento de salud muy sensible, tras un virus que ataca todos los días sin pedir permiso, en cada localidad, región, provincias y países, el mundo está repleto de miedos y cuidado… Pero, lamentablemente, también hay lugares donde las ideas sanitarias no son muy claras y se dictaminan según rostros, lugares, poderes y, por supuesto, posiciones e intereses económicos… Reconquista no es inmune y se contagia por su propia pandemia. Aunque en la ciudad el aislamiento social está bastante flexible, la credibilidad del tema bastante ausente y la confianza muy afianzada, los locales comerciales cumplen con las medidas de seguridad sanitarias para no tener problemas. Durante el día, las personas andan con barbijos, poniéndose alcohol en cada comercio al que entran, haciendo fila porque no se puede entrar según el límite del local y demás protocolos… Todo en regla y coherente con la situación. Pero, si caminamos un par de cuadras más, nos encontramos con una plaza colmada de gente, compartiendo mates con sus amigos, por supuesto sin barbijos, sin preocuparse de tal vez recibir algún llamado de atención y/o en el peor de los casos, cruzarse con algún trabajador municipal con pocas pulgas y llevarse una multa a casa… Y es ahí, donde la pandemia del coronavirus pasa a segundo plano, dejando en evidencia y abriendo paso a la nueva pandemia que sufrirá la ciudad, la de las contradicciones.

¿Y por qué? Porque ir por la calle sin barbijo, tomando mates mientras caminas, es motivo suficiente para una notificación o que un comercio haga un acto solidario por la situación complicada para los sectores más vulnerables es un claro motivo para que se clausure el local; pero encontrarse un fin de semana con un bar colmado de jóvenes, bailando los unos con los otros, obviamente sin barbijo, no. ¿Será que el virus después de las 00.00 está durmiendo? ¿Tendrá piedad con las personas que se aburren y asisten a los bares a hacer sociales? Supongo que a esa hora a nuestros mandatarios ya no les preocupa tanto el virus, ni la pandemia, ni los contagios, porque en el bar no hay contagios como en el local que daba bolsones, que seguro ahí si había virus o chances de traspaso, porque de noche no ataca y en las plazas menos, porque el virus es tan empático que sabe que cuando se está con amigos no debe entrometerse, porque el Covid-19 ya habló con nuestros jefes políticos y dejó en claro que todavía no nos va a visitar y mucho menos en esos lugares…

Plazas repletas, bares con reservas desde el comienzo de semana, marchas y protestas, pero locales colmados de alcoholes en gel… Tal vez no haya contagios ni enfermos del virus letal que preocupa a nivel mundial, pero de las contradicciones e incoherencias no nos salva nadie…

 

A.M.A